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Cada vez que en Galápagos  hablamos del ambiente marino, tenemos que comprenderlo como un recurso natural.  Es un recurso que tiene atractivos únicos, dada la mezcla de corrientes marinas que se juntan en estas latitudes ecuatoriales.  El ecosistema marino, así como el terrestre, tiene una cadena alimenticia compuesta por varios actores entre productores y consumidores.  Los tiburones son peces cartilaginosos y calzan en el grupo de los consumidores.  Además, los tiburones regulan las poblaciones de otras especies, y eso los pone en una consideración especial al ser especies clave en la salud ambiental de un ecosistema marino.  La disminución forzada o pérdida de los tiburones en el océano crea un desbalance biológico.  En el Océano Atlántico, por ejemplo, el 85% de las poblaciones de tiburones ya han sido pescados, y en el Océano Pacífico se estima que 25% de las poblaciones originales han sido eliminadas de su hábitat natural.  Hay sectores en diferentes océanos del mundo en donde ya no existen tiburones, pero el registro histórico posee historias de tiburones.  Estos lugares tienen ambientes marinos afectados e intervenidos por la especie humana.

En las Islas Galápagos, la protección de este recurso ha tenido resultados ambientalmente grises.  Es decir, han carecido de constancia en el tiempo.  El resultado: poblaciones de tiburones en decrecimiento, imagen desgastada de la pesca artesanal, y un ambiente marino al filo de lo que los humanos queremos.  Si bien han existido años buenos en la protección del tiburón, han existido años de consecuencias negativas para la supervivencia de estas especies.

Durante nuestras expediciones es común encontrar tintoreras aleta blanca, y en ocasiones con mayor suerte, el ver tiburones martillo, tiburones aleta negra, y cachuditos, es sencillamente un lujo.  En la Playa Dorada de la Isla Bartolomé, podemos caminar a lo largo de la orilla, y a menos de dos metros vemos tiburones pacíficamente nadando en aguas someras.  Es tan impresionante la conducta de estos animales, que Galápagos  seguramente es el único lugar del mundo en donde nuestro Equipo de Expedición dice…“miren el tiburón!”, y todos los exploradores nos botamos al agua y queremos ver lo más que podemos de estos milenarios peces.  Para quienes hacen buceo scuba, ver tiburones en Galápagos  es una de las razones más importantes para venir a bucear en la Reserva Marina.  Quien ha visto una escuela de cien o más tiburones martillo, o quien ha admirado el tiburón ballena, comprende la diferencia entre una experiencia buena y una experiencia fuera de lo ordinario, y tal vez irrepetible en la vida.  Por lo tanto, ver tiburones en Galápagos  es un verdadero lujo, y es la supervivencia de los tiburones la que está ligada a la supervivencia humana.  Después de todo, la salud de los mares es el mejor reflejo de nuestra salud ambiental.

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