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Charles Darwin

Charles Darwin

Ni siquiera debía estar a bordo.

El capitán Robert Fitzroy, el mejor matemático de la marina británica y un meteorólogo pionero, había iniciado una misión de investigación con el objetivo de producir cartas náuticas de la costa occidental y el océano de América del Sur. ¡El barco llevaba 22 cronómetros para asegurar la precisión en sus mediciones geográficas! El largo viaje significó para el capitán Fitzroy un reto personal. Él sabía que el anterior capitán del barco, el capitán Pringle Stokes, se había suicidado, en parte debido a la soledad durante la larga expedición a través de áreas a menudo desoladas. Para prevenir la depresión, decidió llevar a bordo a un compañero que comparta su amor por la ciencia para hacerle compañía.

Charles Darwin no fue su primera opción. Pero las múltiples coincidencias y circunstancias llevaron a que fuera invitado a unirse al Capitán Fitzroy a un viaje que estaba planeado realizarse por dos años, pero que terminó siendo una travesía de 5 años. El padre de Darwin no estaba muy de acuerdo con la idea, pero cedió y permitió que su hijo se uniera a esta misión luego de que Josiah Wedgwood II –quien resultó ser su suegro y su tío ya que Darwin se casó con su prima– escribiera una carta muy convincente con argumentos en favor de la experiencia. Curiosamente, Darwin no constaba como el naturalista oficial del HMS Beagle, ya que este rol suponía iba a ser cumplido por el cirujano del barco, Robert McCormick.

Charles Darwin

Charles Darwin

Darwin llegó a lo que hoy en día es Cerro Brujo en la isla San Cristóbal el 15 de septiembre de 1835. Sus observaciones de la inusual fauna y espectacular paisaje volcánico muestran sus agudas habilidades analíticas y profundo interés en todos los detalles que aparecieron frente a él. Todo esto sirvió para su desarrollo, a lo largo de décadas, de las teorías publicadas más tarde en su transformador libro, El Origen de las Especies, el cual propuso una teoría tan radical para su época que durante años, Darwin no se atrevía a publicarlo, dando el paso final únicamente cuando un colega científico estuvo a punto de llevarse los laureles.

Afortunadamente para nosotros, el amor de Darwin por la naturaleza, y específicamente por las Galápagos, llevó a que se realicen significantes esfuerzos por proteger esta maravilla natural prístina. Esto nos brinda a nosotros la extraordinaria oportunidad de verla como él la vio, con muy pocos cambios. Le invitamos a ver con sus propios ojos la icónica y única vida silvestre en su entorno natural… caminar por las islas, regresar en el tiempo y hacerse las mismas preguntas planteadas por Darwin en 1835.