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Ser un Guía Naturalista en Galápagos es mucho más que simplemente guiar. Significa una profunda dedicación y cariño hacia uno de los ecosistemas más naturales del planeta y una responsabilidad hacia el visitante de todas partes del mundo para que éste conozca, descubra y aprecie la magia de las Islas. El convertirse en un Guía Naturalista de Galápagos es un reto profesional muy grande y a la vez muy enriquecedor.

El guía en Galápagos se forma con entrenamiento intensivo, preparado por el Servicio Parque Nacional en las islas. Durante la duración del curso, el naturalista recibe los conocimientos que, luego con el tiempo y la experiencia, se harán más fuertes y sólidos. Siendo Galápagos, un “laboratorio natural de evolución” con un alto endemismo y diversidad de especies, la preparación es continua y de todos los días. Es estar en el lugar y tiempo precisos con las herramientas propias para aprender! Tanto la historia natural como la humana de las islas merecen atención desde muchos aspectos, y es el trabajo de un guía naturalista el transmitirlos a quienes visitan este paraíso natural.

Ser Guía Naturalista en Galápagos es uno de los trabajos más gratificantes; con el tiempo, el lograr expresar, comunicar y vivir el sueño de los visitantes es lo que enriquece esta experiencia única personal. Aparte de su talento y conocimientos, una de las cualidades más importantes es la calidad humana. El Guía Naturalista se encuentra confinado a un espacio físico reducido (en el camarote de la embarcación asignada), permanece largos períodos fuera de su casa y en contacto con personas de todo el mundo; este contacto demanda una buena relación con el visitante, con la comunidad y con sus compañeros de trabajo. Se puede considerar al Guía Naturalista como un embajador del Ecuador y de las Islas Galápagos. Es así que la experiencia que el visitante tiene en las Galápagos se debe mucho a la interacción social con el Guía Naturalista.

Entre sus muchas responsabilidades está el velar por los tesoros naturales del Parque Nacional Galápagos, su flora y fauna, cuidar los ecosistemas de las islas, interpretar para los visitantes cada uno de los diferentes aspectos y hacer que su experiencia sea inolvidable. La educación ambiental –enfocada de forma sencilla y amena– es realmente una cualidad única que se desarrolla con el tiempo. Hacer de un explorador en Galápagos, un visitante responsable que respete y aprecie los ambientes y recursos naturales, es un don especial; lograr que el visitante entienda y aplique las reglas del Parque Nacional y que al regresar a casa, reflexione sobre su experiencia que haya llenado sus expectativas.

El día en la vida de un guía naturalista pasa en forma dinámica y se lo disfruta a plenitud; son las caminatas, actividades de natación y buceo superficial, charlas y conferencias; que hacen de esta profesión una muy agradable e interesante. Galápagos es simplemente especial y es un privilegio el poder trabajar allí y sentir al trabajo como parte de la vida de uno. Es un gran lugar para disfrutarlo y hacer que los demás lo disfruten. El compromiso social y de conservación de un guía naturalista es sincero y de corazón. La relación que existe con la comunidad debe ser muy buena y la huella ambiental dejada durante las visitas no debe dejar rastro. Esto hace que el trabajo de un guía naturalista sea un reto placentero y gratificante.

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