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Explore la Selva Amazónica en el Ecuador
"Los enormes árboles del bosque son muy poderosos", dice Gilberto, mi guía Achuar, parado a la sombra de un inmenso árbol de ceibo. "Todas las plantas y los árboles son gente, pero normalmente no se los ve. El gran ceibo infunde mucho respecto, pero también es peligroso para los niños recién nacidos. Les susurra y caen enfermos". Luego inclina su cuerpo hacia atrás para mirar la copa del árbol, a unos 40 metros del suelo.
Al caminar por la selva con Gilberto, la capa de hojas verdes y marrones que se descompone en el suelo está llena de vida. Luego de una hora por los senderos, su conocimiento de las plantas, flores, animales, mitos y costumbres, torna lo que parecía una espesura impenetrable de vida y muerte, en un bosque de revelaciones.
El mundo de los sueños
Para mucha gente amazónica, como los Achuar, que son parte de la familia lingüística de los jívaros, el mundo mientras están despiertos no está separado del mundo de los sueños, lo "real" está ligado a lo "espiritual". Utilizan alucinógenos como el naatam, más conocido como ayahuasca o "la liana de la verdad" Banisteriopsis Caapi, bajo la guía de un shamán para propósitos de un trance ritual, una práctica no recomendada para no iniciados.
"Cuando se toma naatam, la selva cobra vida". Para la mayoría de personas, la selva misma es suficientemente alucinante. A pesar de que los misioneros han hecho lo posible para erradicar el shamanismo y prohibir el uso de alucinógenos, ambas prácticas son todavía parte integral de la cultura Achuar.
Más allá, Gilberto señala una hoja con forma de flecha en el suelo del bosque. "El shishin nos dice palabras dulces cuando estamos en trance. Es muy amigable. Los shamanes la agitan sobre el cuerpo del paciente para alejar los malos espíritus". Otra planta, el chirikiaspi, provee fuerza al cazador y fortifica sus pulmones para que pueda cazar monos en lo alto de los árboles con la cerbatana. "También anestesia el cuerpo", explica Gilberto, "hace que uno se sienta amortiguado y pueda caminar durante días sin mucha comida", que es precisamente para lo que los Achuar la usan: su territorio es del tamaño de Bélgica o del Estado de Maryland.
Por la tarde, nos sentamos en una banca de madera a tomar nijiamanch, un líquido blancuzco, un tanto ácido, elaborado por una de las mujeres de la aldea masticando yuca y escupiéndola en un recipiente grande de barro, donde se fermenta por algunos días. Dicen que esta bebida o chicha, su nombre Kichwa mejor conocido en todo el Ecuador, sabe a la mujer que la elaboró. Siendo ávidos bebedores de cerveza, no tuvimos ningún problema en beberla en tazones que eran continuamente llenados por la primera esposa del shamán. Siguiendo la costumbre Achuar, fuimos muy cuidadosos de no mirarle a los ojos mientras nos servía.
La Experiencia Amazónica
Tomando bebidas extrañas, infusiones de hierbas, probando nuevas comidas y aprendiendo como viven, día a día, los nativos del bosque lluvioso ecuatoriano es una grandiosa experiencia que vale la pena. Es una singular oportunidad para dar un vistazo a una manera diferente de vivir, en todos los aspectos, de la que estamos acostumbrados. También vale la pena pues los ingresos del turismo, sin lugar a dudas, ayudan a proteger estos frágiles bosques. Grandiosa, porque nos confronta con un ambiente totalmente extraño, ante el cual muchos de nosotros no lograríamos sobrevivir solos y sin ayuda. Muchas personas, luego de un acercamiento con la gente de la selva, se sorprenden de su auto-sustentación y su aparentemente simple y organizada vida. Muchos consideran su visita a la selva como uno de sus recuerdos más memorables.
Las Opciones en la Amazonía Ecuatoriana
Uno de los aspectos más positivos en los últimos años en el Ecuador ha sido el desarrollo y consolidación del turismo comunitario, de gran beneficio para las comunidades. Hay varias excelente iniciativas con las cuales trabaja Metropolitan Touring.
También llevamos a los huéspedes a lodges que están dentro de grandes reservas naturales, donde las oportunidades de observar a las elusivas criaturas de la selva son más altas. El Canopy Walkway de Sacha Lodge, por ejemplo, es una sorprendente estructura de la que disfrutan enormemente personas de toda edad, pues permite ver la selva desde arriba, una perspectiva única. También se puede tomar un viaje a bordo del barco Amazon Explorer, que lleva a los huéspedes en itinerarios de variada duración por el Río Napo, un tributario del Amazonas, y que ofrece aún otra perspectiva de la gran riqueza de esta región.
