El más raro de los pinzones de Darwin, íconos de radiación adaptativa, el pinzón de mangle, entra en una nueva era al desviar su hasta ahora dirección evidente a la extinción inminente.
En un esfuerzo conjunto, guarda parques y científicos de la Durrell Wildlife Conservation Trust, la Iniciativa Darwin, la Fundación Charles Darwin y la Dirección del Parque nacional Galápagos han trabajado desde 2006 por salvar al pinzón más vulnerable de las islas.
Inicialmente se elaboró un cuidadoso censo de la población, para encontrar individuos supervivientes, seguido por un análisis de ADN de las únicas 3 minúsculas poblaciones conocias; luego se identificaron las razones del declive de su población. Finalmente, se tomaron acciones para repoblar las áreas donde históricamente existían estos pinzones, con parejas reproductivas,.
Existen menos de 100 individuos, dispersos en tres pequeños parches de manglar en la Isla Isabela; el grupo más pequeño tiene menos de 10 ejemplares. Especies introducidas y enfermedades pueden ser las razones para la reducción de esta especie, que posiblemente, nunca tuvo una población muy grande.
En los últimos años, el Proyecto del Pinzón de Mangle ya produjo los primeros resultados alentadores, tras un intenso trabajo y monitoreo para controlar las ratas introducidas, evidenciando un incremento, tanto en el espacio del hábitat, como en la población adulta de los pinzones.
Este año, el Proyecto Pinzón de Mangle dio pasos agigantados al reubicar por primera vez, aves adultas de esta amenazada especie, a Bahía Urbina en el centro de la Isla Isabela. Este sitio de visita del Parque Nacional Galápagos, que estará dentro de los itinerarios de barcos de Metropolitan Touring a partir de febrero de 2012, cuenta con 30 hectáreas de hábitat natural con manglares, ideal para esta especie.
Reportes del monitoreo constante sobre los pinzones que han sido reubicados, nos llenan de esperanzas, que esta ave podrá en un futuro cercano ser removido de la lista roja de especies críticamente amenazadas.