La Organización Marítima Internacional (OMI) acaba de aprobar el "Código Polar", una guía para naves en operaciones en aguas polares que invita a los países a adherirse a esta normativa en forma voluntaria desde el 1 de enero de 2011, y que establece regulaciones para los cruceros turísticos que viajan a la Antártica.
Dicho código buscará controlar el turismo de cruceros a la Antártica para evitar daño ambiental. Esta nueva normativa regula medidas de seguridad, uso de combustibles y tratamientos. Su aplicación futura y voluntaria podría limitar el número de pasajeros. Este código se suma a otros 800 que ha emitido la OMI a lo largo de su historia y que se relacionan con aspectos de seguridad marítima y prevención ante la contaminación marina.
El nuevo "Código Polar" se homologa con lo ya existente para los barcos que van al Ártico y "revolucionará" el mercado del turismo de esta zona, porque regulará aún más su desarrollo en una clara acción por evitar daños al medio marino.
Nuevas exigencias:
La normativa, de carácter voluntario, se orienta a mejorar las medidas de seguridad de las personas y evitar eventos de búsqueda, salvamento y rescate en los polos. Para ello se fijaron normas sobre el equipamiento contra el fuego, chalecos salvavidas y equipos de navegación, además, se sugiere la existencia de dotaciones entrenadas para actuar en caso de naufragios y rescate de pasajeros en el mar Antártico.
El documento y sus recomendaciones podrían transformarse en una petición futura para limitar la cantidad de pasajeros en cada barco, y para que las naves utilicen un combustible más volátil y de fácil evaporación, como el marine gas oil (MGO) que es amigable con el medio ambiente. A esto se suman mejoras en los sistemas de tratamiento del agua a bordo, acomodaciones y medidas de escape, entre otros aspectos, lo que podría dejar a algunas naves fuera del circuito.
Autorregulación:
Actualmente, la IAATO (International Association of Antarctic Tour Operators), organismo que aglutina a operadores turísticos antárticos, sugiere que las naves que viajen a la Antártica no lleven más de 500 personas, entre pasajeros y tripulantes.
En esta temporada se estima que 40 cruceros efectuarán viajes a ese continente. En la temporada pasada hubo 37 mil turistas que ingresaron principalmente desde Argentina y Chile, y en menor medida desde Nueva Zelanda, Australia o Sudáfrica. En Chile opera una decena de barcos, pero la mayoría zarpa desde Ushuaia (Argentina).Las bases de los países miembros del Tratado Antártico y otras de carácter científico, especialmente en las islas Shetland del Sur, son los sectores más recorridos por los turistas.47 mil turistas llegaron durante los años 2008 y 2009 hasta el continente Antártico. 90% de los cruceros a la Antártica zarpan desde el puerto de Ushuaia, en Argentina. 14 millones de km cuadrados de superficie atraen el turismo al continente blanco.